domingo, 25 de julio de 2010
Tardes vacías
Tardes vacías. Nubes grises, el cielo mojado se muerde los labios. Silencio, no hables. Tu boca estará sellada para siempre, por ti. Has bebido terrones de azúcar en un baso con pajita. Las canciones sinceras ya no te inquietan. Corazones insaciables, golosinas dulces (más que su boca). Imágenes borrosas frente al lienzo. Profundidad. Pensamientos inútiles que algún día servirán de algo. Enseñanzas de supermercado, lo transparente contra lo opaco. Ellos no lo entenderían.
jueves, 1 de julio de 2010
Un hombre y su sombra
-Qué diferente se ve el mundo desde la pequeñez de quien no tiene nada que decir.
-Qué diferente también cuando has creído que lo tienes todo. –le reprendió su sombra-.
-El final es incierto, sólo nos queda aceptar el sabor de aquella incertidumbre anhelada.
- …o convenir hacer lo correcto. ¿Recuerdas? Eso que la gente como tú suele llamar aburrido.
- Me gustaría estar solo, por favor.
- Sabes que no es posible, te seguiré hasta el fin, y acaso consiga que entres en razón.
- la razón de los sentidos…
-aquella insensata…
- no lo menciones, merecerá la pena seguir un rumbo…
- En la medida en que todo se esfuma, cambiar el ritmo no suena tan mal.
-Te empeñas en confundirme, tú no estabas de acuerdo…
-Sólo pretendo mostrarte las posibilidades, cerrar un punto, abrir dos más.
- No es fácil…
-porque tú lo impides…
-vete, nunca me hubiera preguntado esto sin ti…
-Mejor todavía, no me iré.
Pero apagó la luz quedándose solo al fin. Sus ojos vencidos cedieron al sueño el don de imaginar.
Despertó aturdido, confuso, temiendo que al pulsar el interruptor su sombra hubiera desaparecido para siempre. Pero seguía allí, esperando, consciente de que ya no podría vivir sin ella.
-Qué diferente también cuando has creído que lo tienes todo. –le reprendió su sombra-.
-El final es incierto, sólo nos queda aceptar el sabor de aquella incertidumbre anhelada.
- …o convenir hacer lo correcto. ¿Recuerdas? Eso que la gente como tú suele llamar aburrido.
- Me gustaría estar solo, por favor.
- Sabes que no es posible, te seguiré hasta el fin, y acaso consiga que entres en razón.
- la razón de los sentidos…
-aquella insensata…
- no lo menciones, merecerá la pena seguir un rumbo…
- En la medida en que todo se esfuma, cambiar el ritmo no suena tan mal.
-Te empeñas en confundirme, tú no estabas de acuerdo…
-Sólo pretendo mostrarte las posibilidades, cerrar un punto, abrir dos más.
- No es fácil…
-porque tú lo impides…
-vete, nunca me hubiera preguntado esto sin ti…
-Mejor todavía, no me iré.
Pero apagó la luz quedándose solo al fin. Sus ojos vencidos cedieron al sueño el don de imaginar.
Despertó aturdido, confuso, temiendo que al pulsar el interruptor su sombra hubiera desaparecido para siempre. Pero seguía allí, esperando, consciente de que ya no podría vivir sin ella.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)